Transformacion digital, pero a que costo?
Desde "Consulta ciudadana: Estrategia de Gestión de Datos del Estado"
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La propuesta consiste en emular el exitoso paradigma estonio, cuyo surgimiento se produjo en un contexto caracterizado por limitados recursos, una elevada inflación y una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) tras la separación de la URSS. No obstante, esta situación adversa constituyó un catalizador que impulsó la innovación, culminando en la concepción de lo que hoy conocemos como "X-Road": una infraestructura de intercambio de datos que puede ser equiparada a una auténtica "supercarretera de la información".
Dicha plataforma, concebida para el ámbito gubernamental, otorga a cada entidad el acceso a información descentralizada y segura, en perfecta concordancia con los pilares fundamentales de la ciberseguridad: confidencialidad, garantizada mediante la implementación de identidades digitales; disponibilidad, proporcionada gracias a la propia infraestructura de X-Road; e integridad, preservada mediante la utilización de la tecnología blockchain.
El enfoque adoptado garantiza la inmutabilidad de los datos y posibilita la trazabilidad de cada actualización o modificación de un registro o dato.
Debo admitir que no se trata de una idea original ya la Comisión de Desafíos del Futuro de nuestro senado ya debatió acerca de X-Road en el año 2020, sin embargo, en aquella época éramos digitalmente "demasiado jóvenes" para abrazar plenamente su potencial. No obstante, esta solución ha captado la atención a nivel mundial y en la actualidad se encuentra en proceso de implementación y pruebas en diversos países, entre ellos México, Panamá y Colombia, solo por mencionar algunos. Cabe destacar que, al ser una solución de código abierto bajo la licencia MIT, su compatibilidad con múltiples plataformas se ve garantizada, permitiendo modificaciones e incluso su integración parcial o total en aplicaciones propietarias.
Es relevante destacar que, aunque la gran mayoría de los trámites pueden realizarse en línea, existen algunos que aún no han sido completamente digitalizados: Contraer matrimonio o divorciarse, las transacciones inmobiliarias y ciertos procedimientos relacionados con la ciudadanía. Aunque es factible gestionar algunos de estos trámites a distancia, aquellos que involucran la presentación de documentación física aún requieren la presencia física del interesado.
Es fundamental entender que no podemos abordar la digitalización y gestión de datos en función de cómo lo hemos hecho en el pasado como país sino que debemos dirigir nuestra mirada hacia el futuro, considerando cómo lo abordaremos en los próximos 10 o 20 años, al menos. El panorama tecnológico y las demandas de la sociedad están en constante evolución, por lo que debemos ser proactivos y adaptarnos a los nuevos desafíos que surgirán.
En lugar de aferrarnos a viejas prácticas, debemos estar dispuestos a explorar nuevas estrategias y enfoques que aprovechen al máximo las tecnologías emergentes. Esto implica pensar de manera innovadora, colaborativa y abierta a las soluciones que aún no hemos considerado.
Nuestro objetivo debe ser construir un futuro sólido y sostenible en términos de digitalización y gestión de datos. Esto implica estar dispuestos a tomar riesgos, aprender de los errores y estar dispuestos a ajustar y adaptar nuestras estrategias a medida que avancemos.
En resumen, no podemos quedarnos anclados en el pasado. Debemos mirar hacia adelante y tener una mentalidad abierta para abrazar el cambio y diseñar soluciones que estén preparadas para los desafíos futuros que nos depara la era digital.
